El manquillo

 

Sus comentarios fueron tan sencillos que nadie quiso aclaraciones sobre esta primera lección. Así que, prosiguió:

Vamos a efectuar nuestra primera cata con vino rosado, un Rosado Rauda que se les va a servir para después comentar nuestras impresiones organolépticas. Para los no entendidos les aclaro que se trata de calificar su color, su aroma y su sabor.

Observarán la sencillez de su etiqueta que se contrarresta con su calidad. Cualidad que también tienen todos los que elabora esta excelente bodega.

Las copas en forma de globo y de boca ancha van a permitir desarrollar un bouquet completo. La cantidad a escanciar en cada una la dejaremos en manos de nuestros camareros Jorge y Alberto.

Pasados unos minutos y después de observar, oler y probar el rosado, llegó el examen:

- Señor Caucal ¿Ud. que opina?

- Para mi tiene, un color rosáceo, un aroma a frutos “rustique” y, en boca, chispeante como un buen champagne rose.

- ¿Y Ud. señor Rota? 

- Con olor marino y fresco como los vinos de mi tierra.  

- ¿Señor Pérez Ferrer?

- Es un vino del espacio, hijo del aire, mediterráneo y como diría Dalí “dio…ni…sía…co”  

- ¿Tienes los chilenos rosados en su tierra?

- Carmelo, asintió. Allí le llamamos rosé y, este que hemos degustado, es para mí, que me tienen olor a frambuesa y regaliz y, en la boca, su sabor sigue siendo agridulce como si las estuviera comiendo, dando por hecho que, su color, es de un vivo rubí.

- Con el pulgar invitó a Bing Crosby y a Humphrey Bogart , ¿Y ustedes que opinan?

- Pues fácil, contesto Pedro. Como los nuestros, con más color, más olor y más sabor. En fin con un poco mas de todo.

- ¿Qué dicen los doctores?

- De color rosa, muy buena maceración, con mucha frescura, y afrutado con sabor a cerezas y moras.

- ¿Señoritas, se atreven?

- Claro que sí. Que está, muy rico.

Antes de que les preguntara, los otros catalanes, se dirigieron a Bruno diciendo, está bueno pero nosotros solo entendemos de auto-caravanas.

Pues muy bien! Pero que …..!muy bien!. Sobresaliente a todos, vean y comparen lo dicho por la bodega: Presenta un tono rosado grosella, aromas frutales de frambuesa y flores silvestres, manifestándose en boca una atractiva acidez.

Ya les anuncié que este rosado pertenecía a una magnífica bodega, Bodegas y Viñedos Rauda Seguramente, si no la pionera de la Ribera, será una de las más veteranas. Sus vinos son elegantes y serios y, entre ellos, destaca el Musai, ganador con su Tinto 2005 de una medalla de oro en el concurso Bacchus 2008 entre catas de 1683 bodegas.

Continuó. Mañana si nuestro recorrido lo permite, volveremos a tocar estos temas y los dedicaremos a los vinos jóvenes. Pueden quedarse en las mesas. Seguir disfrutando de nuestro rosado mientras se les sirve una selección de productos de Nuestra Tierra.

Jorge, al servir la mesa de los doctores, se puso nervioso, no sabía cómo comportarse, no era el momento de demostrar confianza con el Dr. Cifuentes.  Lo había reconocido. Era quien le había colocado su mano biónica.

Por vocación y por su amor a España había ingresado en el Ejército de Tierra. Sólo, solo para ascender de rango; lucir sus distinciones en su uniforme y obviando las dietas que le podía reportar. Se había ofrecido para estar en misiones de guerra. Fue incorporado a la ISAF en Afganistán y allí, en un atentado en Herat, perdió su mano derecha. En la acción murieron su cabo y su brigada que pertenecían a la misma avanzadilla. En el hospital de campaña se la amputaron y, a las cuarenta y ocho horas, sedado y casi inconsciente, aterrizaba en Torrejón acompañado por los féretros de sus dos compañeros.

El Ministerio del Ejército le había enviado a la Clínica Universitaria de Traumatología de Navarra para su recuperación y colocación de esa mano que  controlaba  únicamente con señales cerebrales.  Era tanta su perfección que, aun quitándose los guantes blancos que utilizaba para su trabajo, no se apreciaba diferencia entre sus dedos de silicona robotizados y los de su mano izquierda.

Le condecoraron y  ascendieron de rango. Le ofrecieron seguir en el Ejército o, pasar a su actual trabajo civil y, considerando que también aquí podía desarrollar su servicio a la sociedad, prefirió enrolarse en esta aventura antes que ser “chupatintas” en un cuartel. 

Nuestro “manquillo” siguió con su trabajo pasando al salón en donde se habían refugiado los chinos. No hicieron aprecio a lo que se les servía, ellos seguían jugando  con dos barajas de pocker  y fumando un tabaco negro que apestaba. 

Jorge bajó ventanas de medio vagón para su aireación purificadora.

Del Capítulo de San Esteban de Gormaz a La Vid

Octubre 2013